LEGADO MARIANO
La
Compañía es mariana desde sus orígenes. En 1640, San Vicente explicaba a sus Hijas el
Reglamento que puntualizaba: "La Compañía está establecida para honrar y
servir a Jesucristo y a su Santa Madre". Por su parte, Santa Luisa encomendó
la Compañía naciente a Nuestra Señora de Chartres e inculcó a sus Hijas una profunda
devoción a María, Madre de la Iglesia y de la Pequeña Compañía.
La Compañía se vió
favorecida por la Santísima Virgen en sus apariciones a la joven novicia Sor Catalina
Labouré en 1830, en París, calle del Bac, número 140.
Sor Catalina nació el 2 de mayo de 1806 en Fain-les-Moutiers, pueblecito de la
Costa de Oro; Catalina desde niña tuvo una sencilla y entrañable devoción a la Santísima
Virgen.
En 1830 entró en el Seminario de las Hijas de la Caridad en París, recibió
gracias extraordinarias de la Madre de Dios, que se le apareció varias veces y
le confió la Medalla Milagrosa para propagarla por el mundo.
Después de tomar
el santo hábito fue destinada al Hospicio de Enghien, que dependía de la Casa de Reuilly,
en París, y allí se consagró hasta su muerte en los oficios de la portería y cuidado
de ancianos.
Sor Catalina muere el 31 de diciembre de 1876, en el silencio
más absoluto y la humildad más profunda, conservando "el secreto de la Reina".
Su
cuerpo, enterrado en la Capilla de Reuilly fue exhumado el 21 de marzo de 1933 y
encontrado intacto. Fue trasladado a la Capilla de la Casa Madre de las Hijas de
la Caridad donde reposa bajo el altar de las Apariciones.
Sor Catalina fue
beatificada el 28 de mayo de 1933 y canonizada el 27 de julio de 1947.
"María, concédeme la gracia de amaros,
y no me será difícil imitaros."
"Sois
también nuestra Madre y nos amáis como a hijos ..."
Santa Catalina
El mensaje principal de estas apariciones ocurridas el 18 de julio y el 27 de
noviembre de dicho año fue presentar al mundo una medalla en que la Virgen aparece
como Inmaculada, Reina, Corredentora y Medianera de las gracias.
La Santísima
Virgen en persona presentó a Sor Catalina el modelo de esta medalla:
"Haz
acuñar una medalla conforme a este modelo. Las personas que la llevan con confianza
recibirán abundantes gracias".
Miremos la Medalla y descubramos
en sus dos caras que se complementan el Mensaje esencial del Misterio de la salvación.
Anverso
de la Medalla
María Inmaculada, Madre de los hombres.
María, mensajera,
de la ternura de Dios, se muestra en pie.
Viene hacia nosotros con las manos
abiertas y en actitud de acogida.
María es la sin pecado. Por eso aplasta la cabeza
de la serpiente.
Se lee una oración "Oh María sin pecado concebida rogad
por nosotros que recurrimos
a vos".
Nos da a conocer que es la
Inmaculada Concepción.
Reverso de la Medalla
El proyecto
de amor de Dios hacia los hombres.
La M coronada por la cruz - María
esta íntimamente unida al misterio de la Pasión y de la Cruz de su Hijo, desde el Pesebre
hasta el Calvario.
Dos corazones - el de Jesús y el de María. Representan
la fuerza del amor que llega hasta la entrega total. María entró plenamente en ese
Misterio de Amor de nuestra redención.
Doce estrellas - Jesús estableció
su Iglesia sobre el fundamento de Pedro y sus Apóstoles. María Estrella de la Evangelización.
Los
fieles la llaman "Medalla Milagrosa" proclamando así que es un signo,
el signo de la protección maternal de María.
Para visitar la Capilla de las
Apariciones:
Casa Madre Hijas de la Caridad
140, rue du Bac
París, Francia
© Hijas de la Caridad