Margarita Naseau


1594-1633


Margarita Naseau o Nezot es natural de Suresnes, pueblo de un millar de habitantes casi todos ellos viñadores al oeste de París, a la orilla izquierda del Sena.
Bautizada el 6 de julio de 1594, probablemente el mismo día de su nacimiento, como era la constumbre de la época.
Es la mayor de una familia de seis hijos. Quedó huérfana de madre desde pequeña, su padre se hizo cargo de sus hermanos.

Aprendió a leer mientras pastoreaba los ganados, luego más tarde enseñará a otros a leer.

Cuando Luisa de Marillac se encontraba visitando Las Caridades, un día se le acercó esta joven aldeana y le expresó su deseo de entregarse a Dios para servir a los pobres enfermos.

Después de haberse visto por primera vez con San Vicente, un poco antes de 1630 lleva la escuela de Villepreux, localidad situada a unos treinta kms. al suroeste de París. Allí se había establecido la Cofradía de la Caridad en 1618. Allí San Vicente la conoce. Le expresa su deseo de servir a los pobres y deja el trabajo del servicio a los niños. San Vicente la pone bajo la dirección de Santa Luisa.

Ella fue "la primera" que le abrió el camino a las demás. Fue el ideal y el modelo de la Hija de la Caridad.

Empezó a servir a los pobres en la "primera Caridad de París" en la Parroquia de San Salvador. Al poco tiempo, hacía falta que volviera a la enseñanza en Villepreux. Aquí la encontramos en el 1621. Permaneció un año ahí.

Vuelve a París a trabajar en las parroquias de San Nicolás-du-Chardonnet y San Benito.

Su Caridad la llevó hasta el extremo. Muere en el Hospital de San Luis contagiada de la peste por darle su cama a una pobre mujer enferma y sin recursos. Tenía 39 años. Es probable que la fecha fuese el 24 de febrero de 1633, es decir nueve meses antes de la fundación de la Compañía.

Son muy pocos los datos que se tiene de ella. San Vicente hablará de ella en seis de sus Conferencias a las Hijas de la Caridad, presentándola como "la primera Hermana que tuvo la dicha de mostrar el camino a las demás".

"Todo el mundo la quería, porque no había nada en ella
que no fuese amable"

(San Vicente, julio de 1642)


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